Miró al hermoso paisaje que había ante ellos.
-El miedo siempre crea la duda, la duda lleva a la desconfianza y la desconfianza al lado oscuro. -le habló como un padre explica una gran verdad a un hijo.
Se levantó y se acercó a él, le puso la mano sobre el hombro y esta vez no sucedió nada.
-La redención es un camino difícil, exige mucho sacrificio. -sus palabras eran profundas. -pero lo más importante es que tu no abandones nunca tu senda. -cada palabra, cada comentario intentaba guiar al joven. -y no, nunca hablé con un ángel, no somos tan comunes. -bromeó.
Miró a las nueves y tras ello a él.
-Y harías bien en esconder lo que eres y tranquilizarte, muchos no nos comprenden y muchos nos quieren cazar para estudiarnos, y lo que es peor aún, somos los enemigos de todo lo impío, si alguna fuerza de la oscuridad nos descubre no cesará en intentar darnos caza. -ahora habló con mucha seriedad, quería dejarle bien claro al joven el error que había cometido para que no volviera a suceder.
-Por suerte esta vez nadie nos vio. -se dijo así mismo mentalmente que demasiada suerte habían tenido.