Llegó al templo con tranquilidad tras conseguir todo aquello que se necesitaba, se acercó a la estatua de Lancel arrodillandose y rezando para que le diera la sabiduría sufieciente para ayudar a sus compañeros.
- Señor, un siervo tuyo no reclama nada simplemente que me acompañes a desempeñar mi papel. Se que acabó de iniciarme en tu camino, pero se que tu sabiduría estará siempre conmigo, por ello te doy las gracias para que siempre continué con ella y tu camino sea siempre el de la vida.
Se mantuvó en silencio mientras estaba arrodillado, un aspirante al camino de Lancel como él debía ser humilde y era lo que pretendía con sus plegarias.